viernes, 25 de febrero de 2011

Iba por el fangoso camino de vuelta a mi casa, con una mochila que no hacia mas que entorpecerme el paso, y encima sin paraguas (si, estaba lloviendo)
A lo lejos ya se veía mi enorme caserón blanco, pero, no es que fueramos ricos ni nada.. a sido herencia de mi abuelo Fernando que en paz descanse. Iba con la mentalidad de que nada mas llegar me pondría ha hacer los deberes de física, de mates y de lengua.. esto no seria preocupante si no fuera porque es viernes y tengo todo el finde libre y sin planes. Diréis que es penoso, pero mas penoso es que esto sean todos los findes durante 2 años de mi vida. Conseguí llegar a la puerta de casa y llame fuertemente ara que me abrieran ya que no tengo llaves porque mi madre piensa que si me las da me iré de casa...
A los dos minutos de haber estado llamando mi madre consiguió abrirme
-Hija estas empapada.
-No, ¿enserio mamá?
-Anda anda entrate corre
Yo entre a la casa y el cambio de temperatura era notablemente notable, el ambiente estaba caldeado y se podía estar perfectamente en manga corta, por lo contrario afuera hacia un frió que te calaba de tal manera que de dejaba patidifusa.
-mamá ¿que hay para comer?
-lentejas
-aaaaaammm...
odio las lentejas y todo lo que se le parezca, ella lo sabe, por eso lo hace...seguro..
-pasa algo con lo que te he cocinado?
-no
-me creía, porque ¿crees que a mi me apetece hacerle de comer a una inútil como tu? que haces tu por mi? por tu hermano? por tu familia?-dijo ella como si estuviera desilusionada, yo no pude hacer otra cosa que quedarme en silencio
-que, ya no contestas no?sabes que es verdad, nadie te va a querer nunca.
- si me querrán- dice yo muy bajito lo suficiente como para que ella me escuchara.
-enserio? si no te queremos nosotros que somos tu familia ¿crees que lo hará alguien?
me mordía el labio inferior para evitar que lágrimas se escaparan a borbotones de mis ojos, no lloraba por pena, ni por lastima, yo, lloraba de rabia.
-no tengo hambre- me limite a decir cogí mis cosas y subí a mi habitación y la cerré de un portazo. Tiré la mochila encima de la cama, me apolle en la puerta y me fui deslizando hasta quedarme sentada en el suelo.
El llanto estalló.
porque todo era así? ¿que había echo?
hay momentos en los que no entiendo al mundo, pero, ustedes lo entendéis.. si lo hacéis, explicármelo profavor
llamarón a la puerta
-¿quien es?
-soy yo hermanita
Era Carlota, mi adorable hermanda de 4 años, ella era la única persona pro la que no me iba de casa. Abrí la puerta
-cariño, que pasa.
Ella entro muy dispuesta con su muñequita "Paquita"
-hermanita, lo que dice mami es mentira, yo te quiero- ella me lo dijo muy seria mirándome a los ojos, sin darme cuenta dos lágrimas vergonzosas se escaparon nuevamente de mis ojos, pero esta vez, eran de alegría
-yo si que te quiero enana.

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